Nos conocimos un noviembre, cuando ninguno de los dos buscaba nada. Antonia llegó tarde a la fiesta. Matías se había quedado más de la cuenta.
Pasaron los inviernos, los viajes, las casas pequeñas. Aprendimos que querernos era también elegir, todas las mañanas, lo mismo.
Hoy queremos que nos acompañes. No esperamos regalos — esperamos a las personas que han caminado con nosotros.